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Peugeot 205: pequeño pero matón como la guillotina

El Mini se fue, sí, parece mentira pero sí, ha vuelto a su hogar y ahora el nuestro, la “carcueva”, ha quedado vacío. Pero no temáis yonkis de aventuras y desdichas mecánicas porque en PetrolheadGarage no echamos el freno, sino todo lo contrario. Un nuevo proyecto se cierne sobre nuestras cabezas y como ya hicimos con el pequeño inglés en su día, es hora de culturizarse un poco sobre nuestro siguiente hierro, el Peugeot 205.

Si bien es cierto que no tiene la misma trayectoria que el coche de la British Leyland, este pequeño gabacho también posee una historia nutrida y es un icono del mundo del automóvil. El 205 se produjo de 1983 a 1998 y se vendieron más de 5 millones de unidades, llegando a tener hasta 30 versiones diferentes, desde un Roland Garros al exquisito GTi, o el más raro aún D Turbo.

Peugeot 205 pequeño pero maton PHG (5)

Petroleros aparte, el Peugeot 205 fue el coche que salvó a la marca del león en los ochenta de unas cifras de ventas poco esperanzadoras. Fue todo un “anti-Golf”, con su aspecto coqueto, su practicidad y su precio más que asequible para quienes necesitaban un coche para cuatro personas, aunque acabó siendo rival del Polo o el Fiat Punto. Las cifras de ventas hablaron por sí solas y hoy le puedes comprar a tu chaval/a un 205 por cuatro perras como primer coche, o como base para un pepino de track-day, sin ánimo de dar ideas ni pistas.

Si bien es un coche que ha tenido tantas versiones, desde modestas potencias y equipamiento a ediciones especiales e incluso versión cabrio, son unas pocas las que los quemados de este mundillo tenemos presentes en nuestra lista de coche que me compraría si estornudase dinero. La más famosa, la más querida y la más vendida, la mítica versión GTi. Peugeot siempre ha estado ligada a la competición y los modelos deportivos van en su ADN en parte gracias a versiones tan divertidas como el mítico 205 GTi. No era rival del Golf porque este era más grande y más potente, y por desgracia en España fue más caro lo que hoy le hace un poco más costoso y difícil de encontrar que el alemán.

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De este hubo dos versiones de este Peugeot 205, el 1.6 y el 1.9. Si vas a meter un GTi en tu vida, busca el segundo. La razón es sencilla, más potencia,  más garra y el mismo buen equilibrio que con el 1.6. No lo digo yo, lo decía la prensa especializada de la época, que tras probar el GTi 1.6 quedaron maravillados por su puesta a punto de chasis y suspensión pero reclamaban algo más de garra para el pequeño león. Y la respuesta de Peugeot fue actualizarlo en el 87 con el 1.9 que ya tenían en la gama pero a 130 CV, lo que era todo un incremento de potencia teniendo en cuenta los 115 de la última actualización del 1.6. Era un coche sin ABS, sin filtros, divertido de conducir y que además era bastante manejable a la hora de ir rápido. Sus 3,7 metros y lo que se llama una rueda en cada esquina le hacían perfecto en el paso por curva.

Otra versión en la retina de todos los amantes de este modelo es el Rallye, un versión más “espartana” del GTi, o un GTi para hombres de pelo en pecho digamoslo así. Tenía la suspensión delantera del GTi con sus discos de freno ventilados y el eje trasero de este con frenos de tambor. Mientras que el GTi llevaba todas las comodidades de la época, este prescindía de las ventanillas eléctricas, el techo solar y todas esas cosas que nadie necesita cuando quiere hacerse un puerto de montaña a cuchillo, lo que le permitía pesar menos de 800 kg. Se distinguía por la insignia Rallye en el lateral, las franjas con los colores de Peugeot-Talbot en la rejilla delantera y solo se vendió en blanco, así que si ves a alguien con uno de otro color, desconfía o dale una colleja por cambiárselo.

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Pero el Peugeot 205 más bestia y que todo amante de los rallyes recordará es el T16, la versión que la marca del león creó para darle en sus narices a Audi en pleno auge de los Grupo B. De 205 tenía poco, los faros, el emblema y los tiradores de las puertas, porque para este monstruo de motor central y tracción total se creó hasta una nueva carrocería ensanchada y más ligera montada sobre una estructura tubular. Se usó el bloque de la versión 1.8 diésel, ya que era un bloque pensado para ser turboalimentado, y se le añadieron 16 válvulas, creando un coche que en su versión de competición superaba los 500 CV en la última evolución y pesaba menos de 1000 kg. Ríete tu del downsizing moderno.

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Este Peugeot 205 era tan brutalmente rápido y devastador que ganó 16 pruebas del mundial de rallyes, consiguiendo dos títulos de marca y dos de pilotos para Timo Salonen y Juha Kankkunen en el 85 y el 86 respectivamente. Cuando el Grupo B se prohibió por lo siglos de los siglos, Peugeot decidió amortizarlos llevándolos a competir al Rallye Dakar, donde ganó cuatro veces para alegría de Kankkunen otra vez y de Vatanen, aunque dos lo hizo con la piel de un 405, la misma que usó para subir el Pikes Peak en menos de lo que tu tardas en leer mis perogrulladas. Hubo versión de calle ya que el reglamento exigía 200 unidades para homologarlo, las cuales hoy rondan los 200.000 euros y todas se pintaron de gris oscuro.

¿Y por qué te cuento todo esto pudiendo escribir de otros cacharros con más historia o pedigrí? Pues porque como sabrás, el Mini se ha ido, y ahora tenemos entre manos el nuevo proyecto que todos los petrolhead que nos seguís elegisteis, el Peugeot 205 Restomod. No vamos a crear un T16 ni a restaurar un GTi, eso sería ir a lo fácil aunque no lo creas. De momento estamos recopilando toda la información necesaria, con la inestimable ayuda del Club 205, para crear el proyecto que por ahora se llamará “Pepino de Versalles”. Paciencia mon ami…