¿Un Toyota Paseo como cacharro para un trackday? ¿Estamos locos?

¿Un Toyota Paseo como cacharro para un trackday? ¿Estamos locos?

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¿Un Toyota Paseo como cacharro para un trackday? ¿Estamos locos? 2017-10-18T19:41:15+00:00

Project Description

Un proyecto que todos auguraban imposible, loco, absurdo. Un proyecto en la mente de unos aficionados, de amigos. Un proyecto que sólo el esfuerzo y la pasión ha hecho realidad. Un nuevo capítulo de Amigos PetrolheadGarage que muestra que si quieres, puedes.

¿Un Toyota Paseo como cacharro para un trackday? ¿Estamos locos?

Buenas amigos de la gasolina, os traemos desde tierras mallorquinas la crónica de nuestro particular, muy particular proyecto, sobre el a veces poco conocido Toyota Paseo del ’96 que un servidor, Juan San Nicolás, junto con sus amigos y enfermos petrolheads Xavi y Kiko, han intentado ponerlo a punto para rodar en condiciones.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #1

Contando nuestra historia, queremos dar ánimos a todos aquellos adictos al motor que también tienen un proyecto diferente, exótico o arriesgado y que por miedo al “qué dirán” u otro motivo no terminar de dar el último paso.

La aventura de este operario en una empresa de materiales de construcción (Juan), un músico (Xavi) y un piloto de avión (Kiko), se podría dividir en dos bloques, 1, para qué quería el coche y 2, para qué lo usamos ahora.

¿Para qué quieres un Toyota Paseo? ¿He oído “Trackday“?

Nuestra pasión por la velocidad y las máquinas devoradoras de asfalto o cualquier otra superficie nos viene de lejos, desde pequeños pasábamos las horas enganchados a videojuegos, aprendiendo circuitos, reglajes, tácticas de carrera…

Ya con la edad de trabajar y un sueldo ganado mientras quemábamos el suelo de la hostelería, empezamos a dar rienda suelta a todas esas ganas de gasolina y de trastear coches que teníamos, pasando por ciertas fases a lo largo de estos 12 años que llevamos, según algunos, perdiendo el tiempo en montar y desmontar cacharros.

La última “pérdida de tiempo” ha sido en este pequeño Toyota Paseo con motor 1.5 de 90 caballos y 4 plazas que nos ha terminado de enamorar.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #2

Yo venía de deshacerme de un Hyundai Accent de la Copa Fase I que sacamos de su estado de abandono total hasta devolverle a un estado más que decente. Con la espina clavada de no poder competir con él al cancelarse la copa Balear de circuitos pasé de ser parte de la acción en pista a ser un espectador más en la grada…

Como esta enfermedad de la gasolina es crónica, me di cuenta que aunque fuera el último del trackday, yo tenía que estar en pista, por lo que me sumergí un par de meses en páginas de segunda mano de coches, en foros… Hasta qué encontré este Toyota del que no había oído ni hablar.

Era Asequible, parecía bien cuidado y tras una llamada a su dueño concertamos vernos. Yo quería simplemente un coche con el que poder rodar en circuito de forma barata y sin complicaciones.

La prueba del coche fue bien y sin contratiempos, parecía que necesitaba algo de mantenimiento pero parecía un buen candidato para saciar mi sed de asfalto. Mis dos colegas me dieron la bendición y una mano en todo lo que necesitara.

Dos semanas más tarde ya lo teníamos en casa a punto para hacerle el primer chequeo tras meses de estar parado en un garaje y con casi 200.000km en el marcador.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #3

Cambio de aceite, filtros, valvulina, refrigerante…lo básico.
Juan, baja al foso a ver esto – dijo Kiko poco convencido-.
¡¿Qué narices!? ¿Cómo se saca el puñetero filtro del aceite?

Tras recurrir al ojo experto de mi padre y probar 200 tipos de llaves para desenroscar ese maldito filtro, no tuvimos más remedio que diseñar una llave “ad hoc” sólo para él, estaba tan metido en un espacio entre el bloque y el cárter que es imposible sacarlo sin una llave específica… Por lo que la tuvimos que “inventar”.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #4

El pequeño Paseo pasó su primera revisión en nuestras manos y lo fui empleando a fin de cogerle un poco el punto antes de llegar al primer trackday del año. En el día a día le fui encontrando pequeños problemas que con el tiempo teníamos que ir solucionando, algo rozaba en uno de los discos de freno delantero, un rodamiento hacía bastante ruido a partir de 80km/h y lo peor… A veces en frío se paraba y no volvía a arrancar hasta un par de minutos después.

Por el contrario el motor una vez en marcha no presentaba ninguna fuga y respondía bien, los neumáticos estaban en buen estado, aunque con unas medidas gigantescas para ese coche, su anterior dueño junto con las ruedas de serie me dio unas bonitas llantas 17” con neumáticos Hankook Ventus V12… Eran demasiado grandes para ese coche, lo volvían un poco perezoso al acelerar y generaban muchas inercias en las curvas y en las frenadas.

Tampoco había tiempo de empezar a desmontar cosas, la primera SuperLap del año (nombre del  trackday en Mallorca) era en 2 días y solo había tiempo de comprobar discos y pastillas de freno. Los discos estaban sanos, por lo que reemplazamos las pastillas y las rodamos hasta el día de la prueba. El rozamiento que notábamos en el freno desapareció para nuestra tranquilidad.

Llegó el gran día, comprobamos niveles, herramientas, lavamos el coche y aclaramos las ideas.

¿Qué tiempo debería hacer este coche en el circuito? Preguntó Kiko.
Tras pensarlo mucho y hacer cuentas en mi cabeza contesté resoplando:

Si todo funciona bien y tenemos una vuelta limpia…con suerte…un 2.01.

Con las referencias que teníamos de otros coches que habíamos conducido en el circuito mallorquín era el tiempo objetivo para ese coche según mis cálculos.

Aunque el crono no era para mí una prioridad. La idea era volver a pasarlo bien, recordar sensaciones, ir con calma y conocer vuelta a vuelta a nuestro nuevo compañero de aventuras aún sabiendo que sus 90 caballos (a día de hoy seguro que alguno menos) no nos llevarían mucho más lejos del último lugar de la tabla de tiempos.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #5

Las tandas se iban sucediendo, revisábamos presiones, comprobábamos temperaturas, manguitos, niveles, frenos… Toda precaución es poca cuando entras en circuito y mecánicamente hay que estar muy al loro para no ir tirando agua o aceite a pista y más sabiendo que llevas entre manos una máquina de más de 20 años.

Pasaban las vueltas, las sensaciones eran buenas, todo funcionaba y no tuvimos ningún contratiempo. Aunque pasamos mucho tiempo mirando por el retrovisor mientras nos doblaban coches más rápidos tuvimos la ocasión de engancharnos a un grupito de 3 con coches más preparados. ¡Qué maravilla! ¡Peleando con máquinas 20 y 30 caballos más potentes y más nuevas!

Al acabar la última tanda y a pesar de haber dicho que no era una prioridad, me lancé entre risas nerviosas a ver los tiempos que Xavi había anotado en nuestro cuaderno de registro de cronos, 2.01.3. Brutal. Con algunas cosas por afinar comprobamos como podíamos mantener un ritmo muy constante en el vuelta a vuelta y ser tan rápido como podíamos esperar de un coche así.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #6

Marchamos muy contentos a casa, con trabajo por delante pera habiendo salvado la primera jornada. Al día siguiente la satisfacción alcanzó un nuevo aunque simbólico escalón. Con la publicación de los cronos oficiales descubrimos que el Paseo había sido más rápido que un Mini, un Bmw 523i y un Audi Quattro, ¡no habíamos sido los últimos!

Ahora tocaba trabajar en los fallos aún tenía nuestro Paseo. Solucionamos el apagado repentino del motor cambiando bujías, batería y limpiando inyectores y por si acaso, aunque nunca habíamos usado ningún tipo de aditivo, encargamos un protector cerámico para el motor de una conocida marca alemana de lubricantes.

Con el coche en buenas condiciones decidimos organizar un entrenamiento en el circuito de Mallorca con nuestro amigo Kiko al volante, sería su bautismo de pista, es un gran entusiasta de las 4 ruedas y no me lo pensé en dejarle el coche para que se fogueara durante una hora.

Las vueltas pasaban y sus nervios disminuían a la misma velocidad que sus cronos, daba su punto de vista del circuito, transmitía su feeling con el coche y escuchaba atentamente los consejos sobre cómo abordar algunas curvas y las relaciones de marchas. Su última vuelta fue un soberbio 2.02.4.

Nos fuimos a casa muy contentos pero con nuestro amigo el rodamiento delantero-derecho cantando como un tenor en la ópera.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #7

Al llegar a casa encargamos, gracias al socio capitalista Kiko, la pareja de rodamientos delantera completa y lo llevamos al taller de un conocido para que nos echara una mano… ¡Y vaya si nos ayudó! Tardó unas buenas horas y unos buenos porrazos con una maceta para sacar los rodamientos antiguos que estaban totalmente destruidos.

El causante del destrozo no fue solamente  el alto kilometraje de estas piezas sino las enormes llantas en 17” con neumáticos 205/40 que calzaba nuestro modesto coche. Medidas mastodónticas que lo penalizaban más de lo que le ayudaban por lo que decidimos usarlas una vez más en el circuito y luego deshacernos de ellas.

Con estas pequeñas mejoras aquí y allí y un escape que no sabemos si daba algo más de potencia pero sí mucho ruido, nos plantamos en el último trackday del año esperando que todo volviera a funcionar, al ser noviembre la pista estaba algo más fría que la última vez pero habíamos ganado mucha confianza con el coche y sabíamos que todo funcionaba perfectamente.

Esta vez no hubo ningún grupo al que engancharse y rodamos solos mucho tiempo, lo que nos dejó probar todos los límites de la mecánica y de la pista, lo que nos dio algún sustillo al ir al límite de la adherencia. El crono, juez infalible del circuito, dictó sentencia en la última vuelta del día, 2.00.4, casi un segundo más rápido que el anterior mejor crono. Aún así ese día el pequeño Paseo paso la escoba del circuito, fuimos los últimos.

Todo funcionaba, y aunque no era el coche más rápido que había probado sí era el que más satisfacción me estaba dando por su facilidad y sencillez.

La sorpresa saltó ese mismo día, HPM, el organizador de los trackdays, quería resucitar el Campeonato Balear de turismos, y había que ponderar posibilidades en cuanto a pilotos interesados, categorías, temas federativos y sobretodo el visto bueno de los responsables de la gestión del circuito.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #8

Para intentar dar un empujón a la competición nos reunimos los tres locos para hacer un primer borrador de una nueva categoría de acceso que ayudaría a impulsar la competición entre amateurs y pilotos con bajo presupuesto y a la vez ayudaría a completar la parrilla para llegar al mínimo de participantes.
La categoría estaría enfocada a coches de hasta 1.6, con las medidas de seguridad comunes para todos los participantes (jaula antivuelco, mono ignífugo, guantes, botas, hans…) y manteniendo de serie la parte mecánica de los coches.

La idea gustó mucho a la organización y nosotros quedamos dispuestos a seguir ayudando en lo posible a la puesta en marcha del campeonato.

Sí, he oído “Toyota Paseo” y circuito, ¡y me gusta!

En ese momento la pregunta era inevitable… ¿Podría correr el Toyota en ese categoría? La respuesta que nos dieron una y otra vez fue, con suerte, la misma cada vez  “cambia de proyecto, no hay nada para este coche”. Otras veces ni nos contestaban o nos colgaban el teléfono al oír el modelo de coche. Y en parte tenían razón, hablamos con múltiples importadores de piezas, talleres especializados, páginas webs extranjeras y la respuesta era siempre la misma, no existían piezas casi de ningún tipo para este coche.

Nos pusimos a hacer números si saldría mejor cambiar de coche y tener un proyecto viable, con recambios y asistencia… Pero el pequeño Toyota Paseo había calado hondo en nuestros corazones, es malo de decir, es un turismo muy discreto pero funcionaba tan bien…que no podíamos abandonarlo…ya era parte de la familia.

Llamamos a Vimesa y nos dijeron que de ese modelo no existía siquiera ficha de homologación pero unas barras según reglamento nos las podrían hacer en exclusiva para ese modelo, el inconveniente… Había que llevarlo a Madrid y eso se nos salía de presupuesto. Hablamos con un par de especialistas en Mallorca pero nada iba a ser rápido ni barato en el mejor de los casos, en otros supuestos no sabían si se podría hacer siquiera el arco de seguridad.

Bufff, nos vamos a meter en un buen berenjenal chicos– les decía –Yo el coche lo quería solamente para matar el gusanillo de correr en circuito no tener un coche de carreras que no se si lo podré emplear todo lo que yo quisiera… A no ser… Me vais a matar pero… Sólo se realizará el proyecto si el coche puede seguir circulando por la vía pública, con su seguro e ITV, por lo que hay que mirar que todo lo que se le haga al coche sea reversible, jaula, baquet y arnés debe ser desmontable, llevar el coche rodando al circuito, montarlo todo y al terminar la prueba volverlo a dejar de serie para volver a casa. No tenemos presupuesto para remolques, grúas…ni para multas, tendremos que trabajar si queremos sacar esto adelante. Es el doble de trabajo lo sé, pero será un dos en uno, no puedo permitirme armar un coche de carreras y que luego no lo pueda usar. Y aún así no sé si lo conseguiremos.

¡Pero si lo hacemos seremos los primeros! Me decían los otros dos lunáticos.
Dejadme que haga un par de llamadas y compruebe varias cosas.

Contacté con el proveedor de aceros de mi empresa y me estuvieron  informando de las opciones que ellos disponían y para mi satisfacción los tubos de acero cumplían las exigencias de las jaulas antivuelco.

Pero faltaba lo más importante, la piedra angular, mi padre Antonio era la persona que me podría ayudar a soldar lo que pudiera salir de aquel entramado de tubos.

Tras hacer un plano de cómo deberían ser las barras, con secciones desmontables unidas por tornillos, tipos de tornillos, puntos desmontables, placas de unión y refuerzo y un sinfín de mediciones yo aún no lo veía claro, sobre el papel todo cuadraba, llevaba bastante trabajo aunque… No lo acababa de ver.

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Podríamos pedir los tubos e ir midiendo, cortando y soldando pero la experiencia me decía que no sería tan fácil… Y más sabiendo que no éramos profesionales en nada de lo que íbamos a hacer y además solo podríamos hacerlo en horas después del trabajo y fines de semana.

La idea loca y genial vino de mi padre, Antonio.
Pide unos cuantos codos de 45 y 90 grados para esos tubos de PVC que tengo ahí estorbando, con un poco de soplete podrás curvarlos y ver si la forma final es la adecuada para hacer el arco de acero.

¡Brillante! ¡Un modelo escala 1:1 en PVC que luego solo habría que copiar!

Pero antes había que resolver otro asunto, teníamos que adquirir un baquet y encontrar unas bases que fueran bien al Toyota Paseo.

Ese mismo día llamamos a un chico que vendía un baquet FIA en perfecto estado. Quedamos con él esa misma tarde, cerramos el trato y volvimos a casa con un asiento de más en nuestro coche. Pero había un problema más, el suelo del Paseo tiene una forma y unos espacios para atornillar muy peculiares. Tendríamos que inventar unas bases para este modelo ya que no hay ninguna marca de productos de competición que tenga en catálogo nada de este coche, ni bases, ni piezas de ningún tipo.

Con unos ángulos de acero empezamos a coger medidas y a darles taladro para usar los mismos tornillos de anclaje de los asientos originales, todo tenía que salir a la primera, medir, probar, volver a medir, pensar, volver a probar… Hasta que conseguimos al fin unas bases fuertes y decentes para nuestro baquet.

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Toyota Paseo como cacharro para un trackday #10
Toyota Paseo como cacharro para un trackday #11

Se veía genial y tras ajustar su posición antes de atornillarlo en el que sería su sitio habitual dimos por finalizado el primer gran reto. El Toyota Paseo tenía ya su base para el asiento de carreras y ya podríamos empezar el experimento de las barras de PVC para ver si todo cabía y encajaba.

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Pero antes encargaríamos unos buenos neumáticos para circuito y los elegidos fueron unos Toyo R888R que tras hablar y dejarnos asesorar por Talleres César de Asturias, nos mandó a Mallorca en un par de días 4 unidades de estas gomas.

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Pasaban los días y poco a poco íbamos ajustando posiciones, curvaturas y ángulos. Cuando tuvimos claro el arco delantero en PVC pasamos a pedir todo el material de tubos de acero y electrodos. La máquina de disco y la soldadora trabajaban a destajo, a veces hasta la noche y otras muchas veces desde antes de las 5 de la mañana antes de entrar a trabajar a las 7.

Fue horrible el inicio de construcción del arco de seguridad, puso a prueba mi paciencia y mis nervios.

El arco delantero se nos estaba atragantando bastante debido a la inclinación de la luna delantera del Paseo, teníamos un conflicto que habíamos pasado por alto.
El tubo que cruza de izquierda a derecha sobre la luna delantera  pasaba muy baja en altura restando visión o demasiado alta y pegaría en el casco del piloto… Y estamos hablando de 2 centímetros de diferencia. El baquet, demasiado alto no ayudaba, pero no se podía bajar más su posición… Aquello iba a ser un desastre absoluto, no podía ni dormir por las noches hasta que a mi querido padre se le apareció la virgen y con una frase calmada dijo: –Esto se arregla, ya verás. Y cuando un padre dice eso, va a misa.

La solución fue muy simple, pero hasta que dimos con ella vaya tela, o bien podíamos quitar los parasoles o dejarlos abiertos, dejando el hueco donde normalmente están replegados para que el tubo de acero, ligeramente curvado, ocupara su posición.

La solución fue perfecta, sentí un alivio mayúsculo porque realmente, tras días de ensayo y error veía que el proyecto no podría seguir adelante por el hecho de que no había espacio en el habitáculo debido a la particular forma e inclinación de la luna delantera, pero ahora el tubo pasaba exactamente por una zona que no estorbaría ni la visión ni la cabeza del piloto.

Tocaba el turno al arco trasero, había menos curvas pero nos esperaban más inconvenientes de los que nos esperábamos.

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Tras ir cortando los tubos y darles los primeros puntos de soldadura dentro del coche para que no se movieran nos dimos cuenta que, cuando mi padre los terminaba de soldar, el metal se contraía y rotaba sobre sí mismo, no mucho, pero sí lo suficiente para que  la siguiente sección ya no te coincidiera o se moviera desde su punto de atornillado.

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Poco a poco y con paciencia (y algún gato hidráulico) pudimos ir materializando el arco con la agradable sorpresa de que… ¡Podíamos tener el arco central y trasero (4 puntos) totalmente soldado, sin tubos desmontables y poderlo meter y sacar por la puerta! ¡Aquello nos ahorraba mucho trabajo! ¡Plug and Play!

La prueba de fuego llegó cuando teníamos que probarlo todo a la vez, baquet, arneses, arco de seguridad y piloto dentro. Primero había que desmontar el interior, asientos, plásticos y guarnecidos, luego entre dos personas pasar el arco por la puerta de copiloto, ponerlo en posición y atornillarlo a la carrocería, por último poner el baquet con su base y ponerle los arneses. Tras un par de ajustes, repasar algunos agujeros con el taladro y darle a la llave de carraca como nunca, tras 45 minutos todo estaba en su sitio colocado y fijado.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #16

Tres meses de trabajo a destajo dieron como resultado el que puede ser ¡el primer Toyota Paseo de competición de la historia! No será muy rápido pero… ¡Es único!

Pero aún faltaba algo si queríamos tener algo más de seguridad y equilibrio en el coche. Nos pusimos en contacto con el suministrador de latiguillos metálicos Hel Performance y a través de su portal en Gran  Bretaña nos mandó un juego de latiguillos de freno que trabajarían junto a un líquido de freno de carreras. De esta manera nos asegurábamos no fatigar los frenos hasta el punto de sufrir algún susto.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #17

Con el coche prácticamente listo se organizó un nuevo trackday junto con un entrenamiento para valorar la posible copa de circuito. Nos apuntamos de cabeza.
Unos días antes nos pusimos a pintar las nuevas llantas ahora ya en su medida idónea para nuestro pequeño bólido con los nuevos neumáticos ya montados, a repintar el parachoques trasero y darles una capa de pintura gris metalizado a nuestras nuevas barras de seguridad. Había que dejarlo todo listo para el gran día. ¡Menuda mano experta resultó ser Xavi en estos menesteres!

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #18

El sábado de la prueba llegó rápido y a las 8:30 de la mañana ya estábamos en el paddock del circuito convirtiendo nuestro Paseo Road Legal en un bólido de carreras…hasta…que con la voz cortada le dije a Xavi…

-Xavi…no te lo vas a creer pero… Dios… Me he dejado las tuercas para atornillar las barras a la carrocería

-¡¡¿¿Quééé!!!?? No me jodas Juan! Que el despistado del grupo soy yo!!

-La he cagado tío, lo siento…

-Si voy a buscarlas tardaré casi 2 horas de reloj más el tiempo que necesitamos para montarlo todo… ¡No podrás rodar hasta el final de la sesión!

Dios… Me cago en mi puñetera calavera, ¡¿Cómo me ha podido pasar!? He cogido los tornillos y me he dejado las tuercas. Bien-dije respirando profundo– coloca el arco en su posición y pásale los tornillos, que no se mueva. Ahora súbete a la furgo y ves al pueblo de al lado y compra una veintena de tuercas autoblocantes, durante el camino reza para que hoy no tengan cerrado, sino… La hemos cagado.

Aquella pequeña Fiorino no había corrido tanto en su vida; si todo iba bien (que no las teníamos todas) en 25 minutos Xavi podría estar de regreso con las tuercas. De mientras yo podría ir colocando el baquet y los arneses, todas las herramientas en nuestra zona del circuito y vistiéndome para salir a pista.
No tuve tiempo de cambiarme, cuando ya tuve el asiento y los cinturones preparados y medidos a mi cuerpo un mensaje de audio de Xavi llegó a mi móvil:
-YAAAATAAAAAKAAAAAAAAA!!!!!

Un rayo de esperanza atravesaba mi cuerpo. Aquella palabrota significaba que todo había salido bien y venía conduciendo a toda velocidad. Preparé las herramientas para atornillar el arco en cuanto llegara Xavi y dejé preparada la ropa de piloto para salir pitando a cambiarme.

La entrada de aquella furgoneta en el circuito fue de cine, envuelta en una nube de polvo y humo Xavi hizo un slalom perfecto entre las vallas de protección y coches aparcados, bajaba del coche aún en marcha, casi tirándolo y cogió al vuelo la llave que le tiré para poder apretar los tornillos.

Aquello fue un éxito rotundo, habíamos conseguido terminar el coche 10 minutos antes del briefing a los participantes, aún tuvimos tiempo de hacer la inscripción y de enfundarme el mono y el casco antes de la primera tanda cronometrada.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #20

Xavi se despidió deseándome suerte después de preguntar:

¿Qué tiempo crees que harás?
Tal vez…un 55 estaría bien.

Salté a pista con el corazón más relajado que hacía un rato, analizando las nuevas sensaciones que me proporcionaba el “nuevo” habitáculo y rigidez y visualizando las nuevas trazadas que las modificaciones que algunas curvas requerían.

Pasaban las vueltas y sin ver el cronómetro ya sabía que el pequeño Paseo iba mucho más rápido que la última vez. Los neumáticos había que ponerlos en temperatura para que funcionaran, el tacto de los frenos era más contundente, de hecho había que ir con cuidado en las frenadas fuertes porque la trasera se descolocaba un poco, la carrocería más rígida… ¡Todo eso junto era divertidísimo!

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #21

Mejor crono del día: 1.55,8. Casi 5 segundos menos con las soluciones que traíamos, en gran parte a los neumáticos, pero todo funcionaba, era seguro y fácil de conducir. ¡Una maravilla! Estaba encantado con el coche, que no dio ni el mínimo síntoma de flaqueza en ningún momento. De hecho en las 3 tandas que salimos a pista el mejor tiempo fue siempre el mismo, 1.55,8. Sabemos que el crono se podía rebajar algo más, pero las condiciones de pista no eran las más óptimas para conseguirlo, el polvo y la suciedad acumulada era un hándicap insalvable.

Llamé a mi padre en cuanto bajé del coche para explicarle lo bien que había funcionado todo y me dijo con orgullo que sabía que lo haría bien a lo que yo le contesté:

-No, sin ti esto no hubiera sido posible, sin tu idea del PVC, sin tus conocimientos de soldaduras y sobre todo cuando yo en algún momento me quería rendir por creer que nos habíamos metido en  un lío que no llevaba a ninguna parte tu tiraste de mi hasta que encontramos soluciones.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #22

Volvimos a casa sabiendo que habíamos hecho un gran trabajo. Lo habíamos conseguido, contra pronóstico y contra todos los que nos dijeron que no lo lograríamos, habíamos hecho realidad un proyecto que parecía inverosímil, sin experiencia en este tipo de fregados y con el viento casi siempre en contra. Pero podemos decir muy orgullosos que si no fuera por el trabajo duro de todos y una mentalidad muy clara de lo que creíamos que debíamos hacer para llegar al final, todo esto no hubiera sido posible. Tuvimos un sueño y lo hemos cumplido, nos hemos apoyado todos con todos para seguir avanzando.

El coche ya hace un año que está en nómina y le toca pasar revista. Dos semanas más tarde hemos ido a pasar la correspondiente ITV a nuestro Paseo y podemos decir orgullosos que la ha pasado sin problema alguno. El proyecto de Toyota Paseo calle-circuito funciona cien por cien.

Toyota Paseo como cacharro para un trackday #23

Día 4 de junio volveremos a pisar el circuito de Mallorca para un nuevo trackday, no sabemos si conseguiremos competir algún día, pero eso ya no es trabajo nuestro… O sí.

Si alguien tiene alguna duda o quisiera preguntarme o simplemente ver algún video del Paseo en la pista puede verlo en mi Facebook, Juan San Nicolás, o bien mandarme un correo a mi email.

¡Muchas gracias!

¡Saludos!

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